El Capullo

10.8.08

Amnesia

Tal como muchas
muchas tardes de domingo
me asalta el deseo

Por una amnesia enorme
por poder sumir
unos cuantos recuerdos
en el olvido

Olvidar
sin embargo
el sexo y sus manías

Olvidar
como se excita un hombre

Volver
al miedo
por lo desconocido
a la timidez
del primer acercamiento

Olvidar
cómo se abraza
se acaricia
se besa
y no extrañarlo
como no se extraña
lo que no se ha tenido

Cuando la tarde es gris
como la de hoy
y se me antoja arruncharte
como núnca lo he hecho

De ese modo especial
en que la pasión aborda
insinuada
por el lenguaje de dos
que hablan sin palabras

A pesar
de tener que adivinar
de nuevo
de arrinconar la pena
de sentir el vértigo
de cerrar los ojos
y sentirse perdido

Arriesgarse a saltar
hacerse al vacío
sentir por primera vez
unas manos
un cuerpo
con senos y piernas
con cintura y trasero
todo de piel y deseo

De sudor y pelo
labios y ojos
temblor y sentimiento

Sentir que se es niño de nuevo
descubrir curioso
tus curvas secretas
y el lunar que escondes
en la planta del pie
o detrás de la oreja

Palpar al tacto
al gusto si te gusta
tus pliegues ocultos

Una vez me enseñes a hacerlo
prometo hacerlo
embriagarme de ello
perder el sentido
en cada ocasión
hasta olvidar
la amnesia.

6.8.08

En el aroma de la funcionaria del banco
que para mi
es el perfume de tu aroma sin nombre

En las botas altas de la desconocida
que toma el bus hacia no sé donde

En el amor hecho manzana verde
de un día cualquiera
o en un brindis de chocolate
que hago a tu nombre
en tu ausencia a media tarde


en la canción de Juan Luis
por la que piensas en mi
en la que suspiro por ti
con la que sueño

En las "palabras robadas"
de un poema de Pablo
que dedico a otras
como a ti tantas veces

En muchos momentos
por las razones más diversas
como el "fondo de escritorio de mi mente"

En los silencios rotos
de los "te quiero" que no digo
como en la voz
de los "te quiero" que no dices

Como en todo

1.8.08

Hablando

Si contara
con tus palabras francas
y tu aroma sin nombre
con el color de tu voz
y tu mirada sincera

Con tu sonrisa que llena el espacio
y tu risa que provoca besos

Con toda tu piel
y el abrigo que alberga tu pecho

Con tu mano amiga
que borra de mi tez el llanto
y un sitio en tu lecho

Si contara
con un abrazo de nuevo
para el amor de carne
para los atardeceres naranja
y los amaneceres de fuego

Seguiría hablando al papel
hasta el final de mi tiempo

Poniendo letras
sobre la piel
del monstruo blanco
cual saétas
las vivencias de este
espiritu libre y loco
que además de amar solo pretende
sobrevivir a un mundo
de cuerdos atados

Usando por escudo y espada tus palabras
porque yo
hablando contigo me olvido
de todo y de mi.